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lunes, 17 de marzo de 2014

Timberland boots...



  Llevo observando este fenómeno desde mediados de otoño viendo como aumenta sin cesar y cada día que pasa ante mis ojos me pregunto con más fuerza ¿por qué?.

  Fiel seguidora de la moda, como ya sabes, voy dejándome llevar por algunas prendas o complementos de la temporada en la que me encuentre pero no creo que sea de las personas a las que se la va la cabeza por todo lo que solo se podrá llevar, como mucho, seis meses. Creo en la ropa y en los complementos que puedan perdurar más en el tiempo.

En mi ciudad cuando una moda se extiende entre la juventud es algo tremendo. Siempre vamos con retraso en cuanto a moda se refiere, y no pretendo ofender a nadie porque esto es así, si algo se lleva en una ciudad de España este año, aquí se llevará el que viene. Aunque siempre están ahí las personas que se adelantan a las modas, que aún siendo pocas, se dejan ver con sus adquisiciones para remarcar que ellos están por delante de los otros. Estos son los que al año siguiente dicen constantemente: “Yo ya no lo llevo porque ahora lo lleva todo el mundo”.
   Como ya te he dicho, estoy observando un fenómeno, no es otro que el de las botas Panama Jack o Timberland.
No sé tu, pero yo veo estas botas y en mi cabeza suena My nigga de YG ft. Jeezy y Rich Homie Quan. Estoy totalmente segura de que esto es culpa de toda esa cantidad de películas americanas que he visto a lo largo de mi vida, con sus pandillas de gente de color en sus barrios chungos. Esos chicos de camisetas tres o cuatros tallas más grandes con sus pantalones del mismo tallaje descansando arrugados en el cuello de estas botas.
Aunque también está el pequeño recuerdo del estereotipo montañero. 

¿No crees que hay prendas que no son solo prendas sino que venden un estilo de vida? Para mi estas botas venden una estética, representan un movimiento. Por eso no puedo evitar quedarme entristecida por la poca personalidad que tenemos a veces. ¿Por qué  ponernos estas botas porque las lleva nuestra generación?
No quiero decir que nadie tenga que llevarlas, ni mucho menos, quiero decir que deberían llevarlas personas que de verdad las sientas suyas. ¿Y sabes qué? Esto se nota. Cuando tu ves a una persona con una prenda o complemento tan icónico, si te fijas en ella te darás cuenta si de verdad está cómoda. Esto tiene mucho que ver con la manía que tenemos de mirarnos al espejo y empeñarnos en que algo nos queda bien, aunque muy en nuestros adentros sepamos que no es así. 
  
  Al menos ya está aquí la Primavera y las calles de mi ciudad dejaran de estar pisadas por el ejército amarrillo… ¿Será el turno para las acechantes New Balance?

 *Foto: Tumblr. 

María Alemán.

jueves, 13 de febrero de 2014

Tomboy.



  Coco Chanel se posicionó como dueña y referente mundial del estilo garçonne femenino, Yves Saint Laurent fue el encargado de vestir de esmoquin a la mujer y actualmente todos los diseñadores nos acercan a estos referentes.



 La moda femenina está caracterizada por ser más creativa, barata y por tener más glamour que la masculina que, a su vez, es más conservadora, cara, duradera y reducida. Esto se debe a que existen muchos más diseñadores de ropa para mujer que para hombre. Además, la mujer es más fiel a las tendencias y cambia con más frecuencia los ideales que el hombre.

  El primer traje unisex conocido fue creado por Thayaht (1919), tenía forma de “T” y era de una o dos piezas.
Años después mademoiselle Chanel sería la encargada de transformar decenas de piezas exclusivas del vestuario masculino para adaptarlas a ella misma creando con ello una moda. Entre ellas destacarían las chaquetas, corbatas, pantalones de montar y los puños para las camisas. La joven incluso cortó su pelo intentando así tomar el masculino estilo inglés para volverlo femenino, revolucionando las formas de vestir de la época.
No fue hasta 1966 cuando Yves Saint Laurent, mago de las formas y el color, realiza esmóquines y americanas para mujer intentando crear igualdad de sexos.

  Desde la primavera pasada hemos estado observando que el estilo “Tomboy” -término empleado para definir a las mujeres que visten con aires masculinos- está presente en las pasarelas de todo el mundo y mucho más aún, en las calles. Las calles son el resumen de lo que la moda dicta en los desfiles, en las revistas o en la red.

¿En qué consiste este estilo?, ¿qué prendas lo engloban? Dentro de la categoría más seria o formal de este estilo encontramos: los pantalones de pinzas, las blazers, los trajes de chaqueta completos, la raya diplomática. Los zapatos Oxford, mocasines o Chelsea boots. Bolsos bandolera, estilo cartera. Sus colores: grises, azules, blanco y negro.
Su segunda categoría, más sport, está caracterizada por los pantalones boyfriend, las camisas de leñador, abrigos de cortes rectos y simples. Botas estilo militar o zapatillas de deporte. Las mochilas de todos los tamaños son el bolso.
A ambos estilos se les puede añadir un sombrero. Todos los tipos de sombreros están adaptados a la mujer.

Y tú, ¿te atreverías a ser una mujer “Tomboy”?.


Este artículo lo puedes leer en la revista impresa La Ojeda de este mes.
*Foto: Tumblr.




María Alemán.