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viernes, 7 de noviembre de 2014

·Volver.



  Una vez leí que cuando no se escribía era porque se estaba demasiado ocupado viviendo. Quizás esa sea la razón por la que no he escrito aquí desde hace cuatro meses.



   Ya estoy en el segundo curso de una carrera que día a día me parece más interesante. Hemos empezado a jugar con las telas, liarnos con los patrones y a soñar con el lápiz. Parece que ahora todas somos un poquito más conscientes de que dentro de un par de años seremos diseñadoras de moda. Es bonito observar como crecemos y hacia donde nos dirigimos porque somos muy distintas y eso solo puede traer cosas interesantes a nuestros pesados días en las aulas.

   Durante estos meses de ausencia he tenido el placer de trabajar en dos proyectos similares: Valencia Fashion Week y Thader Fashion Week.

Pilar LLamas desfiló en la XVII edición de la pasarela valencia y, en esta ocasión, asistí a este evento en calidad de asistente personal de la diseñadora. Fuera de los formalismos digamos que me fui a ayudar a una amiga en su primera pasarela.
A pesar de los nervios y algún que otro imprevisto todo salió a pedir de boca. Al terminar el desfile, quise llorar tanto como lo quería Pilar. ¿Puedes imaginar lo bonito que es ver como realiza su sueño alguien a quién quieres y admiras mucho? Es ahí cuando todo lo malo se va y solo importa que has podido vivir esa experiencia con ella.
En este viaje pude conocer Valencia un poco más…¡Qué bonita es! Me encantó su casco histórico, hay detalles preciosos en cada esquina. 


Con Pilar <3

III Edición de Thader Fashion Week, II edición para mí. Si la experiencia ya fue buena el pasado año…Este ha sido genial. Trabajé de la mano de Apriori Studio, junto a un equipo de profesionales magnífico que me aporta vida, ganas y me transmite su sabiduría. Las doce horas al día que pasamos dentro de ese centro comercial se hacen amenas con ellos. Cuando tú ya no quieres visitar más tiendas o colocar más ropa alguien viene y te da un empujón que te recarga las pilas. 
Espero que el año que viene me vuelvan a aceptar entre sus filas y me dejen disfrutar de nuevo.

La ropa y complementos del desfile infantil antes de ser colocados.

Son todos los que están pero no están todos los que son. Representación murciana del equipo.


   Ojalá pronto pueda hablarte y enseñarte algo en lo que he estado trabajando durante meses. Además de presentarte al equipo creativo con el que más horas comparto. Así verás hacia donde me dirijo y cómo he decidido empezar a encaminarme a ello. Pero, de momento, aún hay que esperar.

   Si has conseguido llegar hasta aquí leyendo y no te has aburrido: gracias.
Espero volver pronto porque he estado haciendo una cantidad de fotos razonable que tienen como final este blog pero, ¿¡quién sabe!?.




María Alemán.

lunes, 21 de julio de 2014

La flor de la canela. Pilar Llamas.


  Ahí estábamos todos, sentados y atentos escuchándola recitar la poesía que le había dedicado su abuela. Así es como comenzó su ponencia. Su nerviosismo era evidente pero su desparpajo hizo que en menos de cinco minutos nos tuviera en su bolsillo.
A mi lado se encontraba su madre y al lado de esta lo hacia su padre. La emoción de ambos me hizo estremecerme, la manera de contemplar y admirar a su hija era algún tipo de magia. Casi me rindo ante la lágrima que esperaba derramarse desde mi ojo.

  En la esquina de la sala seguía ella, Pilar Llamas... Mi Pili, la Pili de Mula para esa pandilla de los recreos del instituto que terminó adjudicando este mote a la muchacha. Mote que a ella no le importa en absoluto y que viste orgullosa allá donde quiera que va.
Pilar, es las ganas y el esfuerzo hechos persona. La simplicidad, bondad y amabilidad hechas mujer. Porque eso es mi Pili...es toda una mujer. Viéndola allí me dí cuenta. Poco queda de la niña loca que conocí hace unos años, ahora sigue habiendo una loca (y ojalá que no se pierda) pero tiene la cabeza más centrada de lo que muchos reconocerían.

  Su ponencia seguía y en ella nos contaba la inspiración y el trabajo llevado a cabo para su proyecto fin de carrera. En él encontrábamos la mezcla de dos mundos, dos tipos diferentes de subculturas dentro de una misma cultura, dos tipos de vida y, en especial, dos mujeres distintas.
Su colección de moda: “La flor de la canela” se centra en las vidas de sus abuelas y en todo lo aprendido de ellas.
Resulta que su abuela materna era una mujer del campo, con costumbres y maneras de hacer que embaucaban a una niña y se guardaban en su memoria. Esta mujer, la dejaba experimentar y una pequeña Pilar realizaba sus primeros diseños y desfiles atando sábanas a su cuerpo para pasear por la era.
Sin embargo, de su abuela paterna, el recuerdo se vuelve más sobrio pero no por ello menos bonito. El luto, las fotografías de seres queridos, el sonido de un piano desafinado y los poemas que una entrañable señora dedica a la vida y la muerte también sirvieron para aliñar el carácter de la creadora.

Los vestidos presentados eran la mezcla de estas dos mujeres, como ya he dicho, y en ellos encontrábamos piezas de esparto, cortes rectos, caracoles tratados, volúmenes y formas que bien podrían valer para acudir a un baile de presentación de los que se hacían antaño como para asistir a un cóctel de media tarde de los que hacemos ahora.

  Tener a Pilar como amiga es una suerte y que me dejara participar en la sesión fotográfica que se hizo para la presentación de esta colección es uno de esos privilegios que siempre guardaré en mi memoria y en el hueco de las cosas bonitas de mi corazón. Vivir con ella la primera vez que vio sus prendas en alguien, conocer los lugares de su Mula natal donde ella veía esas prendas o a su abuela paterna fueron pequeños momentos que aprecio mucho más de lo que ella imagina.






Fotografía: Elena Lardin.
Modelo: Amelia Quetglas.


María Alemán.